Confieso de antemano, que yo tampoco lo hago con la frecuencia que debiera y quisiera.
¿A quien no le ha sucedido, que entra a la consulta de un médico, se produce el saludo mutuo, se intercambian algunas frases acerca del clima o el tráfico, explicas tus males y en menos de cinco minutos, ya te interrumpió tres veces y ya está el diagnóstico y el remedio. Estadísticamente la mayoría de los médicos no se toman más de cinco minutos para escuchar realmente a sus pacientes. El ejemplo de los médicos, es extrapolable a otras profesiones…, para que quede claro.
Frustrado llegas a tu casa y justo viene llegando tu pareja del trabajo, con ganas de contarte una buena experiencia y logro en la empresa donde labora, la dejas hablar 20 segundos sin escucharla realmente y la interrumpes para soltar toda tu frustración con el médico.
Escuchar activamente es escuchar en conexión con el pensamiento y concentración.
¡Así es! No sólo con médicos y pacientes, no sólo en parejas, sino entre padres e hijos, profesores y alumnos, vendedores y clientes, jefes y colaboradores…..y así, en todas partes. El escuchar activa y detenidamente al otro lo hacen muy pocos. Significa no sólo escuchar palabras, no sólo no interrumpir, no sólo poner cara de atención y asentir. Significa concentrarse en el otro, sin interrupción, sin distracción. Por supuesto que requiere un mayor esfuerzo. Quien escucha realmente al otro, se involucra. Eso también significa estar dispuesto a abrirse a la perspectiva del otro. Escuchar activamente genera respeto y ayuda a crear una relación interpersonal, ya que cada persona quiere ser escuchada y comprendida.

En realidad, escuchar activamente es primeramente un tema de disposición y después de práctica. ¡Vale la pena!
En un marco más amplio, el escuchar activamente es la base del compromiso, del amor, de una buena relación. Pero en otra vereda, es la base de un mejor servicio al cliente, procesos creativos o innovativos, en las ventas, en comités estratégicos, en diagnóstico médicos, entre muchos otros.
Recién hoy, mientras escribo estas líneas, tomo conciencia que nunca he visto que el “escuchar activamente” sea parte de las evaluaciones a colaboradores, parte de los lemas o principios de cultura organizacional, de las descripciones de cargo, de los avisos de búsqueda de colaboradores.
Te propongo: ¿por qué no lo pones en la agenda de tu próxima reunión?
No sólo entender lo que te están diciendo en esa reunión, sino por qué esa persona dice las palabras y frases que está hablando. Si lo vas a intentar, ve más allá de esa reunión: el día de mañana, tanto en el trabajo como con familia y amigos, escucha bien lo que te dicen con quienes debas relacionarte, no sólo tomar conciencia de las vibraciones en el aire, no sólo palabras y frases, sino entender por qué está diciendo lo que está hablando, que busca, que necesita, que me quiere transmitir realmente.
¿Qué ganas con ello? – Ganan los dos. Vas a ver el mundo de manera distinta, de otra perspectiva, vas a bajar la revolución mental y serenarte. Por otra parte, el otro notará de que realmente le prestas atención. ¡Pienso que ambas cosas hacen un mundo de diferencia! Y se puede desarrollar en una de fortalezas…

Una reciente investigación del Instituto de HeartMath (IHM), concluye que el corazón es un punto de acceso a nuestra tecnología natural interior, como si fuese nuestro teléfono inteligente. El corazón es la inteligencia intuitiva que puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones a un nivel mucho más alto y de mayor eficacia. Ya lo mencioné, entre otros los poetas siempre lo dijeron y a nivel racional nadie les creyó. Un hallazgo interesante de esa investigación, muestra que cuando las personas tienen una verdadera coherencia entre sus sentimientos básicos, la compasión aumenta su vibración de manera natural. Es por ello, que aquellos que poseen una inclinación esotérica básica, utilizan el término de energía para referirse a los sistemas que no podemos ver o tocar, como por ejemplo nuestros pensamientos, emociones e intuiciones.
elecciones de nuestro ego anulan la sugerencia intuitiva. Por supuesto, la intuición está más o menos desarrollada en las personas. Simplificando: quienes son capaces de disminuir la acción de su mente y sintonizan con sus sentimientos más profundos del corazón, pueden lograr una conexión intuitiva natural.













