La concentración de fuerzas utilizando nuestros talentos, destrezas y habilidades sobresalientes, sólo tiene sentido si esta energía se dirige hacia un objetivo adecuado que posea un cuello de botella mal o no resuelto, logrando una solución con el máximo impacto posible, a pesar de nuestros limitados recursos.
Cuesta reconciliarse con el pasado
Cuesta reconciliarse con el pasado

Cuesta reconciliarse con el pasado

Al que le quepa el sayo, que se lo ponga:

Recibo malas señales e informaciones, quizás previsibles.
Me preocupa que se trate de imponer un maniqueísmo rancio, de esos donde se esgrime «nosotros somos los buenos y los demás son la encarnación satánica». Goethe decía que los humanos somos mitad ángeles y mitad bestias: no hay bestias completas, no somos fieras salvajes; “los seres racionales” somos eso: mitad bestias, es decir, dentro de nosotros también existe un ángel que pugna por salir, por demostrar que tiene alas para elevarse sobre la carroña. Espero que los ángeles comiencen a imponerse, que un enfoque de contienda, de bravata o de pseudo-revancha por hechos inexistentes, no son escenarios aptos para que la necesidad y la verdad expongan sus criterios. Las tergiversaciones, los insultos gratuitos, los vetos a personas rectas, los supuestos malentendidos, los sofismas, la carencia de sindéresis no son caminos de entendimiento, para cualquiera sea la situación donde es necesario llegar a acuerdos.

Las claves: Aceptación – Perdón – Aprendizaje.

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