Payasos

Los llamamos payasos, en algunas situaciones despectivamente, cuando no referimos a algunas personas.

En mi caso, sí, como buen mono del horóscopo chino, tengo bastante de payaso. Pero más bien me siento como aquellos bufones de corte, con auto-conferida libertad de palabra y crítica, pudiendo expresarme contra muchas normas sociales, pero intentando realizarlo con algún tipo y grado de humor. Pero ese humor no siempre es comprendido, a veces busca hacer reír, otras reflexionar y también llorar. Sin embargo, muchas veces algunos ríen, cuando debieran llorar y viceversa. Otras veces, las personas ni siquiera entienden de que había un mensaje. El bufón es esencialmente un optimista o al menos, intenta proyectarlo, masticando y procesando en silencio pero casi siempre con una sonrisa y palabra de aliento o positiva, sus propias tristezas, penas, dolores o frustraciones. Los bufones tienen muy pocos confidentes, que conocen esas profundidades.

En gran medida he sido así toda mi vida, característica exacerbada últimamente como un profundo estado espiritual de bufón, con un toque de poeta, relator y filósofo barato.

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