La Tristeza de Manager

Sí, ya transcurre algo así como tres cuartas partes de su supuesta expectativa de vida, de este hombre que llamaremos Manager. El nombre no se refiere sólo al trabajo. En general, a través de su vida ha proyectado una imagen positiva, emprendedora, optimista, con humor, deportiva, creativa…, y para algunos de sus cercanos, también ejerce un liderazgo constructivo. 

Quienes lo ubican o conocen sin profundizar, podrían opinar que Manager es un tipo exitoso, buen esposo, buen padre, buen amigo, buen profesional. Pero sólo una mínima fracción de su entorno familiar y de amistades, escasamente en el trabajo, realmente conocen las situaciones de fracaso y también de éxito en lo privado, en lo económico, acerca de sus a veces complejos desafíos profesionales y emocionales familiares. Tampoco conocen su silenciosa disposición de apoyo emocional a muchas personas, lo que ha debido “manejar” por largos períodos de su vida, proyectando hacia todas esas personas la motivación de mantener alta la moral y el optimismo, el empuje y la perseverancia responsable. Ello lo ha realizado por años, sin medir la gradual erosión interna que ello ha provocado en una parte de su substancia energética emocional.

 

Ello lo lleva a pensar – quizás en exceso – si realmente quiere seguir viviendo bajo la inercia que trae. En primera instancia referido a su trabajo como Manager, en el cual es considerado bastante exitoso de acuerdo a los estándares convencionales, pero no así para las parámetros de éxito que el posee para sí mismo. Estos no son ni más bajos ni más altos, son sólo distintos, lo cual lo confronta frecuentemente con la disyuntiva de buscar y quizás incluso, crear un nuevo camino. Eso lo desgasta más de lo que quisiera.

 

También en lo emocional, en los últimos años ha vivido cambios trascendentes, como es el descubrimiento del amor por los nietos, la metamorfosis en como siente y enfrenta el amor por su pareja de toda una vida, por sus hijos hoy ya independientes, por sus padres, por partes muy selectivas de la familia, por los grandes amigos de siempre, así como de nuevos afectos distintos y especiales, que de manera muy restringida le hacen recordar los conceptos de amistad del Zorro y el Principito.

 

Si bien su temperamento es esencialmente flemático pero con alta influencia de temperamento sanguíneo, con toques distintivos de temperamento melancólico en el trabajo  y colérico en sus relaciones humanas, en esta última fase de su vida ha aparecido más frecuentemente la parte más lejana a su esencia temperamental: la melancolía, aunque esos estados son más bien cortos pero intensos, lo han mantenido ocupado. Sus silencios, escapes, incluso periodos de aislamiento, parecen poseer relación con periodos cortos pero intensos de tristeza.

 

En uno de esos estados melancólicos, Manager tiene un sueño en el cual en una noche de luna llena, pero simultáneamente con neblina baja, observa como una mujer cuya totalidad irradiaba luces brillantes y de diversos colores, se detiene en la cuneta de la vereda junto a  un ser, que recordaba más bien una frazada de franela gris con una figura que se insinuaba humana. La mujer le pregunta quién era ella, a lo cual en voz muy baja y detrás de dos ojos apagados, la figura le responde que la llaman Tristeza. Sin sorprenderse y como si supiera acerca de ella de toda la vida, la mujer le pregunta, a qué se debe que ella, Tristeza, se vea tan triste. La figura sorprendida, pide que le aclare de dónde  la conoce, a lo cual la mujer responde que no lo recuerda, pero que la ha acompañado por varios pasajes de su vida.

 

Pensativo y tras muchos años, Manager vuelve a conectarse con una verdadera sensación de tristeza, la cual en el sueño no sabe realmente a qué atribuirla, no había nada concreto que lo explicara. Es casi un re-descubrimiento, ahora consciente, de una emoción que al parecer traía reprimida. Al parecer, confundiendo por años la tristeza con una inseguridad melancólica acerca de sí mismo, que muchos al observarlo quizás nunca pensarían que podía existir.

 

Tristeza le pregunta a la mujer, si acaso no posee temor de estar con ella, a lo cual la iluminada mujer responde que no hay nada que lo justifique, ya que todo fugitivo de la tristeza finalmente igual es alcanzado por ella. Disculpándose por la intromisión, Manager interviene en la conversación y reitera la pregunta acerca de la tristeza de Tristeza. El semblante de esta última empeora y sus ojos opacos brillan levemente por lágrimas incipientes.  Sin saber cómo reaccionar, la mujer se adelanta a Manager y la envuelve en un luminoso y cálido abrazo. Tristeza, entre sollozos les manifiesta que nadie la quiere, que su destino es entrometerse en la vida de las personas, aunque nunca de manera solicitada, pero que todos reaccionan como si fuere una peste. La aflige que las personas hayan desarrollado tantos mecanismos de defensa para negarla.

 

Manager se sobrepone al momento y con una mano, le acaricia y luego besa dulcemente la mejilla, mientras con la otra, le toma una de sus frías y casi inertes manos. 

 

Sin embargo, Tristeza prosigue entre sollozos, explicándoles que la confunden con angustia, de que provoca males como el colon irritable o la depresión, que es mencionada como una de las principales causas del por qué las personas deben acumular y potenciar sus fuerzas energéticas y emocionales, de que por su culpa hay personas que terminan ahogadas en el alcohol, en las drogas e incluso se suicidan. 

 

Manager está perplejo, asocia esas palabras a tantas situaciones vividas en su familia, con amigos, en el trabajo, en el deporte.

 

La mujer le confirma a Tristeza que sí, que así somos los seres humanos, unos más expuestos y otros menos a no entender la ayuda de la tristeza. Manager capta el punto y agrega, que sólo comprenden la tristeza, quienes la acepten y denla dejan entrar sin miedos. Sorprendida por estas opiniones, cambia el semblante de Tristeza y explica entusiasmada, que ella sólo busca darle a las personas un espacio entre su vida interior y el mundo que los rodea, otorgarles algo de tiempo para encontrarse con ellos mismos, construirles un nido en el cual pueden dejarse caer para curar sus heridas. Agrega, que quienes la aceptan, permiten adelgazar ese cuero de chancho que las aísla, permitiendo que esas personas estén muy cerca de su esencia. Manager la interrumpe, expresando que ello puede ser doloroso, a lo cual Tristeza aclara, que sólo quienes permitan ese dolor, pero también miren, limpien y curen sus heridas, realmente podrán sobreponerse a ellas.

 

La mujer, brillando aún más de lo usual, acota que aquellos que no abren sus puertas a Tristeza, en realidad ocultan con falsas risas y sonrisas, horribles cicatrices de heridas mal curadas, o también se endurecen con tanques de amargura. La mujer prosigue con su abrazo luminoso a Tristeza, diciéndole que existían muchas personas que sí la aceptarían y abrirían sus puertas, que el número de aquellos que desean liberarse de sus prisiones es creciente. Finalmente le dijo, que de ahora en adelante la acompañaría siempre, para facilitar que las personas encuentren los nuevos caminos de liberación. Finalmente le decía con gran inspiración y dulzura, que ello se debía transformar en una amistad esencial, que sería algo como “para mi, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo…”. 

 

Manager, que no dejaba de sorprenderse y reflexionaba rápidamente acerca de lo que había contado Tristeza. Ahora tenía la duda, qué  había querido decir con ello la mujer luminosa….Sin embargo, Manager despertó del sueño sin poder preguntarle a la mujer a qué se refería y quién era realmente ella, esa mujer luminosa.

 

Un tiempo después, Manager comprendió que sus estados de melancolía en realidad eran más bien fases curativas de tristeza, atribuibles a lo personal y al trabajo, que muchas veces no era tan fácil de disgregar, que causaban dolor. También comprendió que la mujer luminosa que en la vida y no sólo en los sueños siempre acompaña a Tristeza, en realidad es la Esperanza. 

Digresión final: a diferencia de la depresión, la tristeza es el gran paso a un estado de fortaleza, que finalmente permite abrir nuevos caminos a lo que cada cual entiende por éxito y por lo tanto, más cercano a la felicidad. La tristeza también puede transformarse en angustia, es decir la falta total de puertas abiertas hacia la plenitud como persona y por ende hacia el encuentro, cayendo en desesperación. Les deseo mucha serenidad y sabiduría para encontrar y poder manejar el poder positivo de la tristeza, tanto en lo privado como en lo laboral.

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