Al momento de nacer, todos somos intrínsecamente felices.
Pero a la vez tuve muchos logros y aciertos en cosas que deseaba lograr con la mente, sin la necesaria dosis de corazón, lo que se convirtió en apegos. Con ello aparecieron los temores de perder todo aquello que supuestamente me aportaba felicidad, donde el apego se alimentó de mis miedos, transformándose en un eficiente sistema de vivir condicionado, de autodefensa y negación, por ende, un autoengaño que fui perfeccionando con los años. Diversos avisos a lo largo de esta vida los negué, no les presté atención o no supe interpretarlos como tales, lo que finalmente me enfermó.


Habíamos salido pasado las 8.00 AM de Isla Flores rumbo a esta reserva protegida, donde Yaxha es una especie de hermano menor de Tikal y Topoxté, una isla en el lago que se encuentra al interior de esa reserva. En el camino nos detuvimos en una laguna cuyo nombre no retuve, en donde aparte de encontrarnos unos chanchos actuando como si fueran perros callejeros, pudimos apreciar sorprendentemente que en zonas rurales de Guatemala las mujeres aún van a los lagos y lagunas a lavar la ropa. Además, ello funciona de manera similar a las redes sociales…, sólo que en vivo y en directo.
Al llegar a Yaxha, nos fuimos directo a un bote y cruzamos a
Ahí comenzó el nuevo día de «entrenamiento», especialmente para mis alicaídos pulmones y estado físico deteriorado por la inactividad y medicamentos: extensas subidas y bajadas por un terreno cambiante, muchas pirámides y templos para subir, más pequeños que en Tikal, lo que sumado a lo largo de un día de paseo de 12 horas, resintió, pero agradablemente, los cuadricep y pantorrillas. Yaxha, en realidad es menos majestuoso que Tikal, pero logra algo distinto debido al bajo flujo de visitantes: una cercanía mayor con la abrumadora natura, así como con ese «algo adicional», por cierto espiritual, que no necesariamente la mayoría percibe. Habíamos decidido dividir la visita de templos y salir a almorzar fuera de la reserva, a un lugar llamado
Me pareció escuchar voces …, pero no piensen que estoy listo para la casa orate. Sin tenerlo planificado o pensado siquiera, «escalé» la Acrópolis Norte (el plan original era reservarme para Templo IV). «Algo» más que la curiosidad me llamó a subir la Acrópolis. Pero quizás no fueron voces, sino tan sólo un impulso asociado a una negociación intensa con mi inconsciente, preconsciente y consciente 🙂
En ese andar de una pirámide y templo a otro, hubo varias largas caminatas a través de la selva, donde recibimos variada compañía, en especial de tucanes que no pudimos fotografiar, monos araña, así como otros especímenes de variado tipo. Un concierto ensordecedor de cigarras, también fue un inesperado encuentro.
En el «intertanto» arreglaban la habitación, salimos a caminar por la isla de Flores. Se trata de otro lugar colonial, muy pequeño, eso sí, muy orientado al turismo, sin que sus habitantes sean molestos tratando de venderte productos o servicios, como suele suceder en oros lugares. Está enclavado en la selva y a las 8.30 AM el termómetro ya marcaba 28 °C y 95 % de humedad. Christi sufría la gota gorda (ver foto). Yo podría vivir en un clima así. Luego, la temperatura siguió en aumento… Desde hace muchos años que no acompañaba un desayuno de huevos tipo rancheros, con frijoles, picante, cebolla y esta vez, con una cerveza negra en lugar de café. Nada mal…, también el local, bien bohemio, todo…, desde la madrugada.
Con apoyo del hotel, organizamos una lancha y a las 10.30 ya estábamos embarcados para recorrer algunos lugares que ofrecen los alrededores, movilizándose por el lago Petén. De paso les comento, que al subir al bote que incluía un buen toldo, para variar debido a mis casi 2 m de estatura, mi cabeza se encontró con un obstáculo en el camino…
Tras quedar realmente cansados, incluido el poco sueño, tuvimos que bañarnos en el lago, donde en verdad no sé si hacía más calor afuera o dentro del agua. Fue casi como bañarse en un «hot tub» gigante. Terminamos almorzando en un restaurante a orillas del lago, a la sombra y Christi incluso pestañeó un rato en una hamaca. Primera vez que como un ceviche caliente, más bien tibio, picante, con carne de un pescado de carne blanca originario de este lago, pero que no supieron darme el nombre, con cebolla y tomate picado bien pequeño. Algo extraño en un comienzo, luego me lo bajé con gusto. Nos volvimos oportunamente a las 16 horas, antes que el cielo se viniera abajo con una lluvia tropical de esas que les encargo….
Con toda calma y hasta aprox 16.30 horas, recorrimos con todas las explicaciones requeridas
La macadamia no la conocía, bien rica les diré. Caminamos por una pa

El almuerzo fue tarde, pero valió la pena, ya que almorzamos en un lugar no turístico, con muchos sabores auténticos y por primera vez, con tortillas hechas con maíz de color negro.
¡


Una reciente investigación del Instituto de HeartMath (IHM), concluye que el corazón es un punto de acceso a nuestra tecnología natural interior, como si fuese nuestro teléfono inteligente. El corazón es la inteligencia intuitiva que puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones a un nivel mucho más alto y de mayor eficacia. Ya lo mencioné, entre otros los poetas siempre lo dijeron y a nivel racional nadie les creyó. Un hallazgo interesante de esa investigación, muestra que cuando las personas tienen una verdadera coherencia entre sus sentimientos básicos, la compasión aumenta su vibración de manera natural. Es por ello, que aquellos que poseen una inclinación esotérica básica, utilizan el término de energía para referirse a los sistemas que no podemos ver o tocar, como por ejemplo nuestros pensamientos, emociones e intuiciones.
elecciones de nuestro ego anulan la sugerencia intuitiva. Por supuesto, la intuición está más o menos desarrollada en las personas. Simplificando: quienes son capaces de disminuir la acción de su mente y sintonizan con sus sentimientos más profundos del corazón, pueden lograr una conexión intuitiva natural.
