Piensa algo más pequeño: ¡parte por las piedras y quizás llegues a mover montañas!

¿Sientes que eres una persona comprometida, que al interior de tu empresa u organización quieres llevar adelante ciertas buenas ideas o cambios?  

¡Pero…, a la vez chocas una y otra vez contra límites!

“Es que el rubro es así, nada que hacer”… “No puedo cambiar la educación de mi país”… “Las estructuras son demasiado rígidas”… “Las políticas de mi empresa son inflexibles”. Esas son algunas de las tantas frases que es frecuente escuchar entre ejecutivos desde rango medio a alto. Es cierto: no puedes cambiarlo todo por completo. No vas a cambiar a toda tu organización, no vas a cambiar el sistema educacional, no vas a encauzar en otra dirección un sector económico completo, como tampoco está en tus manos hacer florecer el desierto o lograr regar con éxito las praderas con agua salada…

¡Te queda grande…!  A mí también…

Muchas veces el pensar en grande, pone límites naturales insalvables. Algunos muy pocos, algo así como el 0,000001% de la población mundial, realmente logran cristalizar lo que piensan en grande. Si la meta es demasiado grande, entonces provoca lo contrario: paralización. No pasa nada, nada cambia, la energía se diluye y todo sigue como antes, incluso quizás peor. ¡Excelente disculpa para no hacer nada al respecto! Pues bien, si pensar en grande y “cambiar el mundo” resulta ser tan complejo: ¿no sería curativo pensar en pequeño? Podría hacer la diferencia entre paralización y movimiento… Sí, se trata de las útiles, prácticas y eficaces pequeñas soluciones.

“Juan Pérez” es un buen ejemplo para ello. Después de más de 40 años de trabajo, llegando a ocupar por muchos años importantes y diversos cargos gerenciales en la banca privada, Juan decidió NO terminar catapultado en el sillón para el televisor, caminar y conversar un partido de golf, leer el periódico en toda su extensión o jugar bridge junto a otros “adultos mayores”. Bien…, también lo realiza, no exageremos… Sin embargo,  la mayoría de su tiempo lo invierte en “algo pequeño”: a costo directo, es decir por un valor muy bajo y sólo contra un resultado exitoso, asesora a personas aproblemadas, que no posean mucha preparación financiera, en re-negociar exitosamente sus deudas particulares, transmitiendoles de paso nuevas prácticas para prevenir una recaída… 

¿Juan ahora combate la pobreza en el país?  

No pues. 

¿Influencia decisivamente la vida de muchas familias de manera práctica, útil y eficaz?  

Sí pues.

El “Caso Pega” también es un ejemplo más detallado para ello, desde otra mirada. Aquí lo puedes volver a leer: Caso “Pega”

Lo mismo es válido para cada uno de nosotros. No cambiaremos el mundo. Pero si podemos cambiar positivamente muchas cosas en nuestro mundo, aquel en el cual realmente poseemos influencia y sobre todo, haciendo aquello que hacemos mejor y también nos gusta realizar. Piensa algo más pequeño: ¡parte por las piedras y quizás llegues a mover montañas! 

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