Fundamentalmente, fui un sparring para directivos y responsables de la toma de decisiones. Eso, de manera individual, pero también para directorios completos. En muchos casos, las herramientas clásicas de formación y coaching en liderazgo, que también utilizo, pero en mucho menor grado, suelen ser demasiado largas y laboriosas. Con mi sistema como sparring partner siempre intenté y casi siempre logré lo siguiente el año 2024:
- Crear un espacio abierto y sin prejuicios en el que los directivos pudieran reflexionar sobre sus preguntas, ideas y opciones estratégicas. Conversando y deliberando con un par, un igual, alguien que vivió distintas formas de gerencia general y también estuvo en varios directorios.
- Manejar con respeto y sensibilidad los tiempos, prioridades, intereses y conocimientos en directorios de instituciones sin fines de lucro, donde la labor de gobernanza, a diferencia de directorios profesionalizados, suele poseer mayores complejidades causadas por la diversidad y emocionalidad que en directorios profesionalizados.
- Reflexionar con ellos sobre las opciones de decisión y acción y discutir escenarios de consecuencias. De este modo, las decisiones se prepararon estratégicamente y ampliaron el “espacio de posibilidades” para decisiones y acciones.
- Actuar como un socio de pensamiento neutral. El directivo se beneficia de mi perspectiva fresca y neutral, así como de mi sólida experiencia.
- En contraste con el coaching de liderazgo en el que la atención se centra en que el coachee desarrolle por sí mismo la solución para su propio problema, en el sparring aporté todo mi bagaje de experiencia en temas estratégicos y organizacionales, posicionamiento estratégico, procesos clave y «políticas de gobernanza» de una forma mucho más activa y consultiva. Esto se basa en mis propias experiencias y las numerosas conversaciones que he mantenido con directivos y responsables de la toma de decisiones en el pasado y que sigo manteniendo a diario.
- Apoyar en el proceso de toma de decisiones y dar una opinión fundada y honesta sobre los pensamientos e ideas del directivo.
- Asumir el papel del oponente. Por ejemplo, adopté una postura crítica ante un planteamiento que mi cliente defendía. Si mi cliente ya había descartado una posible línea de actuación, pude argumentar a favor de esta opción y destacar sus ventajas. O también puede jugar el papel de «abogado del diablo» y rebatir el concepto del directivo.
Estoy entusiasmado con las perspectivas y desafíos que ya se vislumbran con nitidez, para seguir realizando acompañamientos como «sparring partner» este año 2025, combinando mi experiencia y los conocimientos metodológicos como consultor con las técnicas de un coach, el liderazgo en una multinacional, los centenares de asesorías de cambio estratégico, como emprendedor y con un amplio bagaje en organizaciones sin fines de lucro, fundamentalmente escolares y deportivas.















































