Neoliberalismo – Autocrítica

Quiero partir aclarando, que la doctrina política, económica y social que más se acerca a lo que me me representa es el liberalismo, donde estoy mucho más cerca del socioliberalismo que del liberalismo conservador. Sí, en donde se defienda la libertad del individuo y una intervención mínima del estado en la vida social y económica. Con la misma claridad debo recalcar, que los conceptos y más aún los métodos del comunismo, del socialismo añejo y del nacionalismo extremo, los encuentro nefastos para cualquier sociedad. 

Como liberal, no puedo aceptar que el miedo y los temores «le ganen el gallito» a la libertad; que la democracia liberal sufra una creciente metamorfosis en dirección a una democracia populista; que las multitudes vociferantes y violentas en las calles, hagan suyo ese método para imponer ideas y medidas, en reemplazo de los canales democráticos establecidos; que los oligopolios digitales arrollen la libertad y privacidad de las personas, algunos, permitiendo la difusión de falacias de manera masiva; que la mayor parte del periodismo de masas tergiverse realidades; que las emocionalidades exacerbadas silencien a la razón; y, sobre todo, que la radicalidad fanática de los más variados principios, creencias o ideologías, asfixien la moderación dialogante de los acuerdos.

Pero hoy hablaré del “neoliberalismo” tan criticado injustamente por la izquierda, y, digo injustamente, porque las razones con las cuales argumenta son en su mayoría una falacia. Es más, en Chile y por 24 años de gobiernos de izquierda, se adoptó el “neoliberalismo” como sistema social y económico, tratando de colorearlo con una doctrina política ideológicamente incompatible. 

¡Pero no todo lo relacionado con “neoliberalismo” es y ha sido color de rosa, tampoco en Chile!

El concepto del “neoliberalismo” estampado por el sociólogo y economista alemán Alexander Rüstow, nació para diferenciar el liberalismo moderno del liberalismo clásico y la economía “laissez faire”, que consideraba que habían fracasado.

Rüstow también confirmó que efectivamente se producía una deshumanización, si la sociedad se entregaba únicamente a las leyes mercantiles neoliberales. Ello, finalmente podía llevar a levantamientos sociales, como los hemos visto últimamente en algunos países europeos y ahora también en Chile. En nuestro país con una variante: estas demandas sociales se han entremezclado, confundido y en parte fusionado con levantamientos violentistas  vinculados al narcotráfico, así como a intereses políticos de la izquierda extrema local y extranjera, por cierto minoritaria a través del camino democrático. 

El gran fracaso de la Concertación y La Nueva Mayoría en sus 24 años de gobierno con congreso favorable, incluido el interludio del primer gobierno de Piñera, fue la incapacidad de completar el neoliberalismo con políticas y medidas vitales que hubiesen sido capaces de sembrar y hacer crecer solidaridad y civismo real, no sólo retórico. Al no realizar de manera eficiente y mucho menos eficaz esta rectificación del neoliberalismo, finalmente surgieron las mases inseguras, actuando por desencanto, cansancio de promesas incumplidas, priorizaciones erradas por la clase política integral. Parte de esta masa, sobre todo la más ignorante, fanáticamente ideologizada, anarquista, delincuente y saqueadora,  fue fácilmente captada por fuerzas ligadas al ya citado narcotráfico y fuerzas de izquierda con espíritu de logro de objetivos a través de la lucha de clases y el odio hacia “los ricos y poderosos”, no así de la democracia. Ello a su vez genera una contraparte, que también actúa por temor, que se manifiesta con temor y creciente odio hacia quienes han realizado el levantamiento, sobre todo hacia los violentistas y particularmente algunos grupos de políticos. Con ello, hoy nos encontramos viviendo una sociedad chilena del miedo y del odio, que se promueven mutuamente, encaminandonos hacia un plebiscito forzado justamente por elementos del miedo y odio, lo que finalmente le restará legitimidad, independiente del resultado.

Algunas inseguridades sociales no menores, como las rentas de jubilados, salud pública, orden público y seguridad ciudadana, brecha de ingresos y de educación, por nombrar las más relevantes, unidas a la desesperación de los más pobres y a un futuro sin grandes expectativas, constituyen el caldo de cultivo para las fuerzas narco-terroristas-izquierdistas. Esta mala gestión del sistema neoliberal, cultivó directamente estos elementos destructivos, que sólo a primera vista parecen opuestos a él. En realidad, el terrorista ideológico o anárquico y el narcotraficante, no son antagonistas al neoliberal eminentemente mercantilista, que es lo que ha vivido Chile en gran medida durante los últimos 30 años. Ni siguiera se diferencian mucho, están hermanados, pues son colaborativos en su origen y tronco común. 

El dinero es un mal ejemplo en la creación e irradiación de identidad. Sin embargo, efectivamente en muchos casos puede reemplazarla, ya que ese dinero bien o mal habido, proporciona a esas personas al menos una sensación de seguridad y de tranquilidad. En contraparte, quien está sumido en la pobreza y su acceso al dinero es escaso o ausente, finalmente no tiene una clara identidad y tampoco seguridad. Así, forzosamente esas personas evaden en dirección al mundo imaginario, fantasioso, por ejemplo a la idiosincrasia y necedad del por la izquierda así llamado “derechos del pueblo”, otorgándole identidad a esas personas, aunque sea del mundo fantasioso.  Pero no termina ahí, al mismo tiempo se inventa un enemigo, por ejemplo los ricos y poderosos, los empresarios, los militares, los Carabineros, por nombrar algunos. Es decir, a través de esos y otros canales imaginarios han levantado inmunidades avaladas por algunos sectores políticos, organizaciones de derechos humanos, entre otros, con lo cual efectivamente han logrado alcanzar una identidad que otorga sentido a sus actos, aunque estén reiteradamente al margen de la ley, del respeto por los demás y por la propiedad pública y privada. El miedo por sí mismo, logra una nostalgia por un enemigo, primero de manera consciente, hoy ya subconscientemente y ese enemigo imaginario, le da identidad a esas personas compensando las carencias de su realidad. 

En primera línea la ineptitud de los políticos de la Concertación y la Nueva Mayoría, pero también la complacencia, zona de confort, en parte colusión política transversal (véase facturas falsas, entre otros) y silencio de la derecha neoliberal mercantilista, son responsables de esta polarización extrema entre los ciudadanos, la que en parte posee un sustento real, pero principalmente generada de manera imaginaria a través de los miedos provocados. Estos obstáculos que vivimos hoy no terminarán en el límite actual, más bien sigue siendo caldo de cultivo para una  imaginación creadora de fantasías referidas a otros «nuevos enemigos», de alcances insospechados. Ante ello. por lo que veo, leo y escucho, mi imaginación se queda boquiabierta y muda. 

¿Ideas cómo enfrentarlo? Tengo algunas y las he esbozado en forma de reflexiones en este blog desde hace años, aunque no es a lo que me dedico… Pero me temo que los egos y ausencia de humildad verdadera, no sólo en los políticos, la ceguera y los poderes mal utilizados, incluido el periodismo, difícilmente abrirán esa puerta. 

Aquí algunos ejemplos:

Delincuencia y “Estrategas” Políticos…

Los “Chicos Buenos” hablaron con la verdad

La Ignición de los Procesos de Aprendizaje y Autoorganización

Del Pensamiento Lineal al Pensamiento y Conducta Cibernética

Dignidad Humana – Como debiera relacionarse con Política y Estrategia Empresarial

6 comentarios

  1. Claramente el responsable no es el sistema neoliberal, sino los mismos políticos que durante 24 años fracasaron en su intento e inmejorable mayoría para resolver los problemas que hoy se demandan con violencia. Y dicho sea de paso, un sistema neoliberal , del cual los mismos políticos han sido los principales beneficiados.
    Buen artículo y con una interesante mirada, pues no había pensado aquello de que el miedo genera una nostalgia por encontrar un enemigo. Tiene mucho sentido .

    Un abrazo

  2. Hay que empezar con los jóvenes y su educación para cambiar estas estructuras sociales, y para paulatinamente cambiar a la sociedad. Primero hay que impartir ideas de responsabilidad que hacen que se traten los recursos de manera sostenible, y también hay que enseñar que el prójimo no es automáticamente competencia, y que ideas divergentes a las propias no hacen del otro un oponente o incluso un enemigo, sino una persona que presenta una oportunidad para aprender y crecer.

  3. Gracias Ricardo muy buen artículo, un abrazo desde México. Coincido contigo y me
    Identificó muy bien con tus argumentos. Un tema que me preocupa mucho es la polarización que está habiendo, como querer dividir entre los buenos y los malos. Enfrentar al pueblo entre sí.

  4. No siendo yo una persona erudita en temas económicos sino, cómo se dice en el ámbito computacional, solo un usuario de un sistema del cual estoy totalmente de acuerdo con lo que planteas. Me considero un liberal de centro y creo que todo este “estallido social” es producto de lo vivido en todos aquellos años pos gobierno militar; se fue incubando todo lo malo que el sistema tiene que incluso llegó a socavar instituciones como el Ejército y Carabineros (me refiero a los tremendos defalcos) que creo fue parte importante del detonante de lo sucedido.

  5. Es un analisis profundo y basado en estudios serios y sostenidos en el tiempo. Ahora vivimos el gran caos de los que no tienen nada que perder y los delincuentes que se aprovechan de la situación. Para recuperar una cierta calma y restituir la paz se debe dar respuesta a demandas importantes como afp, salud, educación. Esa es la unica forma de desarticular a los delincuentes. Las soluciones no pueden ser inmediatas, pero si las propuestas deben ser serias, vinculantes y con plazos claros, aunque se tengan que implemetar gradualmente en muchos años

  6. Muy interesante artículo Ricardo, concuerdo con la tesis que este tan mal llamado «levantamiento social» fue una muy bien planeada acción para lograr algo que la izquierda no lograra mediante la vía democrática, aún siguen en shok por haber perdido de manera categórica en las últimas elecciones presidenciales, pero buscan ahora, con su tan bien planeado plan de desestabilizar a un gobierno legítimo, guste o no, llegar al poder, ¿pero para qué? No les creo sus discursos de generar más igualdad para el pueblo, es un tema de poder, de querer volver al poder, algo que les ha asegurado décadas de prosperidad y tranquilidad. Y ahí de nuevo, la culpa la tienen los políticos, los más hábiles «monstruos» de la demagogia, expertos en dialécticas y consignas, que hacen creer a la masa que cambiando una constitución se lograrán las demandas que ellos no han sabido o no han querido lograr por tanto tiempo, ¿por qué pregunto de nuevo? ¿Por miedo a perder el poder, por miedo a perder el empleo, por egoísmo, por creer que mediante el miedo se controla mejor a un pueblo? No lo sé, estoy muy perdido, muy angustiado, muy asustado también, poco optimista, muy preocupado. La violencia vista me sobrecoge. Hace poco veía un video de Fernando Villegas, quien haciendo un análisis histórico decía que la violencia es intrínseca en nuestros genes chilenos, que por eso no le extrañaba mucho y le hacía sentido que después de tantos años, mostremos tan nivel de odio por lo nuestro, y también por lo diferente, que se compren viejos eslóganes de que «los ricos son los enemigos», que «los empresarios son los malos», etc, justificando quemas de metros, saqueos de supermercados y negocios de barrio, atentados mortales contra carabineros, etc y etc… es un tema enorme y de tal importancia querido Richi, que da para mucho, no soy el más indicado para hablar mucho, mi historia personal es muy extraña y tiene múltiples caminos, tengo cera experiencia en el mundo político, soy un chileno que sólo quiere vivir en paz, en democracia y que quiere aportar al crecimiento y bienestar de todos, pero que ve con dolor como con tantas mentiras, discursos falsos y odio están destruyendo a mi país. Muy bien por seguir escribiendo!

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