Del Pensamiento Lineal al Pensamiento y Conducta Cibernética

Increíble: escrito en los años ’90, nunca lo publiqué y raíz de otro artículo que escribía, lo encontré en mis archivos buscando un concepto específico. Nunca es tarde…, así es que aquí va algo relacionado con el pensamiento sistémico…. 

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La analogía entre procesos de crecimiento social y biológico ha llevado a una visión acerca del pensamiento y conducta actual:

  • ¿Pensamos y actuamos correctamente los seres humanos?
  • ¿Podríamos pensar y conducirnos de manera distinta?
  • Las tensiones en el Hombre, entre los Hombres y entre el Hombre y el medio ambiente crecen.
  • ¿Son estas tensiones y conflictos crecientes imputables a un pensamiento y conducta equivocados en su origen?
  • Muchos indicios conducen a que ello es así.

 El modo de pensamiento lineal

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Con la creciente influencia de la ciencia (“cientificación”)  se diseminó el pensamiento lineal y abstracto. Se observan y plantean metas y desarrollos aislados e independientes de otros. Se cree poder mejorar simultáneamente y sin tomar a cuenta su interacción,  por ejemplo educación escolar, jubilaciones, bienestar, productividad, participación, justicia social, igualdad, investigación, viajes aeroespaciales, armamentismo, ayuda de desarrollo, etc. Cada cual trabaja con ahínco en su propio ideal. Sin consideración permanece que cada uno de estos desarrollos, es solo uno entre muchos otros y conectado con éstos bajo el umbral, que nunca se trata de mejorar un solo desarrollo, sino optimizar un desarrollo global compuesto por innumerables desarrollos únicos.

Como se llegó al pensamiento lineal y abstracto, lo muestra el ejemplo de la doctrina económica: incluso en el siglo XX y junto al ganar dinero, bajo el umbral los empresarios han sentido obligaciones morales, culturales y sociales. Bajo la “cientificación” de la dirección de empresas, el producir utilidades se transformó en la única meta y todas las demás metas, fueron catapultadas como no esenciales. Los dirigentes orientan sus medidas exclusivamente en las ganancias y también deben hacerlo, ya que son medidos por sus superiores en el cumplimiento de esta meta. Todas las demás metas, como por ejemplo las morales, culturales y sociales, fueron reprimidas y solo “están permitidas”, en la forma que estén al servicio de la meta lineal de la utilidad. Pero justamente estos sentimientos reprimidos, son los que conectan bajo el umbral  lo individual con el todo.

De personas sensibles, la “cientificación” lineal y abstracta logró generar robots ganadores de dinero. El que actúa distinto, es considerado no-científico e inconsecuente, aunque la verdad es que solo es menos estrecho de frente. Se separó el desarrollo de los factores capital o bien ganancia, de los desarrollos circundantes síquicos, sociales, biológicos y otros dándole una independencia, que en realidad no posee. De que en la práctica se actúe menos linealmente y de manera consecuente, no debe agradecerse a la doctrina económica, sino a los sentimientos no científicos restantes, que aún no haya reprimido.

El pensamiento circular

People dancing in a circle around a woman

Otra forma de pensamiento es la circular. Se basa en el lema “todo se desarrolla por sí mismo”. La meta superior del pensamiento circular no es trabajar en sus propias metas, sino llevar una vida plena, la que consiste en integrarse en un alto grado a la naturaleza y sus leyes. En el pensamiento circular, la intuición – es decir la percepción de conexiones – posee un mayor valor que el conocimiento exacto. Todo lo material solo es una personificación temporal de un espíritu universal mundial. Esa es una perspectiva, que últimamente también es representada en occidente, y no tan solo por la energo-cibernética, sino también por físicos, químicos y biólogos de vanguardia, quienes en lugar de llamar a esta fuerza invisible bajo el nombre espíritu mundial, la denominan energía.

A primera vista, la conducta de las plantas parece corresponder a este pensamiento circular: entregadas al exceso y falta de nutrientes a través de la primavera, verano, otoño e invierno. Aparentan estar entregadas al proceso automático de lo interior y exterior. Esto es engañoso. En realidad se conducen de manera orientada al “cuello de botella” o concentradas en el factor mínimo. Esto quiere decir: concentran todas sus fuerzas en el factor mínimo, es decir en el punto cibernético más eficaz para su desarrollo. Por ejemplo, buscan el déficit de un compuesto mineral específico a través de un crecimiento radicular forzado; el déficit de luz solar, a través de ramas que crezcan en su dirección. Se esfuerzan usando todas sus fortalezas, en manejar para su crecimiento el quehacer automático interno y externo, a partir del punto más eficaz.

Bajo el pensamiento lineal se modifica demasiado e independiente de uno y del otro y bajo el pensamiento circular, muy poco. La conducta lineal lleva a una explosión en todas las direcciones y a desgarrar lo crecido de manera natural, mientras el pensamiento circular, conlleva a un “darse vuelta en círculos” poco fructífero. En la conducta de las plantas es posible reconocer un punto de partida para pensar y actuar de mejor manera: el concentrar las propias fortalezas en el punto más eficaz correspondiente a un desarrollo natural, acelerando de esta manera su proceso. Aquí se unen fuerzas inherentes de todo desarrollo (fuerzas evolutivas) con las propias fortalezas.

El pensamiento cibernético (en forma de espiral)

SPIRALE_fuer_meihei_homeLa tercera forma de pensamiento es la espiral. Prácticamente es una combinación de ambas anteriores. Uno no se “empapela”, dispersa o enreda en problemas aislados y sacados de su contexto global, sino optimiza un proceso de desarrollo natural, partiendo del factor mínimo en el todo.

La manera más clara de reconocerlo es en la interacción entre agricultor y planta: el agricultor no interviene en el proceso natural de desarrollo de la planta ordenándole que produzca hojas en lugar de agujas de pino, pero influye en su proceso de desarrollo natural global, concentrándose en sobreponerse al mayor obstáculo, es decir su factor mínimo.

El mismo efecto que procesos biológicos, también lo ejerce el pensamiento cibernético en las relaciones sociales. El efecto no es construido de manera consciente, sino se desarrolla por si solo a través de cambios continuos de las relaciones de tensión bajo el umbral, que ejercen acción desde la más pequeña molécula de proteína en el cerebro a través de las células del cuerpo, los colegas en la misma empresa y hasta todos los participantes en un sector económico. El que piensa de manera cibernética, modifica las relaciones de tensión física, biológica y social y bajo la influencia de estos cambios, empiezan a modificarse las sensaciones, pensamientos y conductas de las moléculas, células, personas y empresas. El “junto a” o “en contra de” en los automatismos subconscientes físicos, biológicos y sociales, se modifica crecientemente en un “junto a”. Esto es difícil de imaginar, pero los automatismos que el agricultor provocó en la planta, como también la planta en el agricultor, son posibles de reconocer tendencialmente.

El pensamiento cibernético une las ventajas del pensamiento lineal con el circular, desactivando sus desventajas. Una ventaja del pensamiento lineal, es avanzar en forma extraordinariamente expansiva en desarrollos aislados. Pensemos en los viajes espaciales. Bajo el pensamiento lineal, el Hombre desarrolla el mayor efecto posible, pero se pone unilateral y pierde la coordinación con el desarrollo global. El tomar conciencia de esta unilateralidad, crecientemente le permite abordar más metas en forma simultánea, proceso a través del cual “se empapela” perdiendo efectividad.

En contrapartida, la ventaja del pensamiento circular radica la unificación con el quehacer natural y su armonía. Pero bajo el pensamiento circular, el Hombre toma conciencia del enorme poder de la naturaleza, bajo cuya influencia está todo lo que sucede y se cree muy pequeño y débil, para poder cambiar algo. El desarrollo gira en círculos y no avanza, porque el Hombre no hace lo posible.

Bajo el pensamiento cibernético el Hombre concentra sus fuerzas lineales en el punto más eficaz correspondiente, de un proceso de desarrollo natural. No persigue metas propias desgarradas de su contexto natural, sino ayuda en su desarrollo natural, para alcanzar las metas a mayor velocidad. Se introduce conscientemente en el quehacer natural, específicamente en su punto más eficaz, en aquel punto, en que pueda promoverlo mejor. Las modificaciones en el factor mínimo lo mantiene en contacto con el todo; le muestran, cuando y como debe modificar su conducta. Es decir, se conduce de manera lineal y por ello con el mayor efecto posible, pero debido a su orientación en cada factor mínimo en particular, en perfecta coordinación con el todo.

El resultado total es una creciente aceleración de la evolución natural y específicamente, desde los correspondientes puntos más críticos. El Hombre se conduce crecientemente “conforme a la evolución”. En la combinación entre Hombre y proceso natural, el pensamiento lineal y a través de un proceso natural circular, se convierte en un desarrollo espiral.

 

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