La Ignición de los Procesos de Aprendizaje y Autoorganización

El principal problema del Hombre y de la sociedad es saber para cuál estrategia, esto es, para qué aplicación de sus sentidos, fuerzas y medios debe ser educado cada individuo.

Ello determinará la efectividad, la justicia y la armonía de la convivencia, es decir, que las personas se ayuden o estorben entre sí. La meta es lograr la máxima ayuda recíproca con la mínima pérdida por fricciones entre estas personas.

 

Durante siglos estuvimos sometidos a una educación autoritaria, en que cada generación era educada de acuerdo al concepto de educación que poseía la generación de padres anterior. La posibilidad que tenían las nuevas generaciones de adaptarse a los cambios de circunstancias, era lenta y en buena parte limitada. Por ese motivo, el desarrollo intelectual quedaba postergado respecto a la evolución de las condiciones. El ser humano se desarrollaba más lentamente que lo exigido por el cambio de las circunstancias.

 

Como reacción a lo anterior, se cayó en el otro extremo, que es representado por la educación antiautoritaria o libre de autoridad. La juventud debe desarrollarse libremente, para lo cual se le proporciona un ambiente en que encuentran pocas resistencias. Si antes la influencia de los mayores era demasiado grande, aquí resulta demasiado escasa. En su ambiente libre de obstáculos, los jóvenes no sólo desarrollan la deseada confianza en si mismos, sino que también una gran dosis de arrogancia, falta de realismo y utopías. Finalmente separados de su ambiente protegido, se encuentran confrontados a las resistencias y hostilidades de la vida real. Entonces, ante bajas dosis de resistencia, se abandonan a la resignación, a la rebeldía, a la desesperación y a la evasión de la realidad.

 

Sin duda, entre estos dos extremos, en los últimos 30 a 40 años se han generado muchas escalas de grises. Dentro de éstos, la ESC posee una  perspectiva distinta. En lugar de despejar artificialmente el camino de obstáculos, enseña a afrontarlos con mayor eficacia, concentrando los sentidos, las fuerzas y los medios en forma totalmente consciente sobre el punto “cibernéticamente”(*) más efectivo. Sobre el punto en que la persona tenga más fortalezas, de acuerdo a sus cualidades especiales y en que la necesidad de llenar un vacío, que se encuentra dentro de su entorno, sea más grande. En este punto la resistencia de los demás será menor y, por lo tanto, su apoyo será mayor.

 
El desarrollo del Hombre no depende del grado de su pretendida inteligencia, de sus fuerzas o medios, sino de su capacidad de estimular de la mejor forma el proceso de integración o autoorganización de su grupo objetivo (familia, vecinos, colegas, clientes, jefes, etc.), así como de su capacidad de concentrar sus fuerzas sobre el punto “cibernéticamente” más eficaz. ¿Y cuál es ese punto? Es el “cuello  de botella” que más estorba para lograr la integración del grupo. 

 

La diferencia esencial que se produce con una educación antiautoritaria, es que el desarrollo de la individualidad no debe ser en cualquier dirección sin orden ni concierto, ya que de ese modo tan sólo aumentan las resistencias u obstáculos que se crean mutuamente. Por el contrario, la individualidad debe ser encauzada hacia el vacío de la demanda (o si quieres hacia el nicho de necesidades) que resulte más adecuado en su grupo objetivo, con el fin de complementarlo en forma óptima. Esta expresión más acentuada de la individualidad + creciente integración con el todo, conduce a la “supradiferenciación con una creciente unidad en el núcleo”, que según Teilhard de Chardin y Hans Haas – uno desde la perspectiva filosófica y el otro de la biológica – es el ideal para el desarrollo social.

 

 

(*)   El incluir la perspectiva “cibernética” se origina en que las bases filosóficas de la cibernética consideran o enfrentan la gestión humana (actitudes, pensamientos, actos, etc.) como un sistema abierto, en que existe una interacción múltiple (“todas las cosas y hechos se relacionan con todas las demás cosas y hechos”), en que ningún acontecimiento, hecho o situación puede ser enfrentado como un ermitaño, es decir de manera aislada. El efecto “mágico” y que conlleva al éxito de la ESC es descubrir en que parte se produce la anomalía del sistema, como y con qué debe ser corregida, cuyo reajuste debe producirse con el menor desgaste de energía y medios posible. Como esta visión es dinámica (espiral) y no lineal, se volverá a producir un nuevo “todo tiene que ver con todo”, con distintas anomalías y nuevos ajustes.

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