Disrupción: Viva el Papel Higiénico

Recientemente, ya finalizado un taller que me correspondió realizar en una institución sin fines de lucro, con una parte de los organizadores la conversación se centró en los temas de la velocidad del cambio, la digitalización y la tecnología disruptiva. En medio de la discusión, que en ese momento se centraba acerca de si todo lo que puede digitalizarse realmente se digitalizará, un señor que poseía una “tesis de apaciguamiento” acerca de la digitalización, sacó su iPad y dijo: “Les mostraré algo …” Después de unos pocos toques en la pantalla táctil, un comercial de papel higiénico divertido y bien hecho estaba en marcha. Yo lo había visto anteriormente, pero en ese entonces no llegué a reflexionar mucho al respecto. Ver video aquí ahora.

Y sí, también se puede tener una buena discusión acerca de ello, porque las opiniones son divergentes: desde un grueso signo de exclamación detrás de la tesis, de que la digitalización hace que todo cambie, hasta la postura de que el tema y las supuestas consecuencias negativas para la pequeña y mediana empresa son exageradas.

Lo inflamable, para ser precisos, no fue el video promocional, sino la conclusión que el representante del “grupo de apaciguamiento” extrajo de él: “¡De toda la palabrería acerca de digitalización, no dejemos que nos vuelvan locos!”

Por supuesto, las tácticas que generan pánico no son una buena manera que ayude a crear consciencia. Pero si fuese un signo de liderazgo con visión de futuro, replegarse manifestando de que todo no va a ser tan terrible (“apaciguamiento”), pongo en duda ese tipo de liderazgo.

Lo que actualmente se puede ver en la mayoría de las empresas, es una brecha entre la exigencias internas de cambio y la realidad: más del 50 por ciento de las empresas creen que están a la par con sus competidores, cuando se trata de la transformación digital. Pero, de hecho, por ejemplo en la Comunidad Económica Europea sólo el 16% de todas las empresas encuestadas se aproximan constantemente a la digitalización y también implementan algo. En América Latina debe ser bastante inferior; no encontré estadísticas fiables al respecto.

Tres Mundos de la Digitalización

Hasta donde estoy informado y no soy experto en el tema técnico, estamos tratando con tres grandes grupos cuando abordamos el tema de la “digitalización”.

  1. Los primeros están compenetrados con el tema de desarrollar y probar modelos de negocios completamente nuevos para los mercados digitales. Han comprendido la naturaleza disruptiva del salto de desarrollo que estamos experimentando en este momento. Disruptivo significa: un campo de negocios cambia repentina y radicalmente. Si desea permanecer en el negocio, tienes que trabajar de manera completamente diferente que hasta ahora, ya que la transformación digital es menos una cuestión de tecnología, sino una cuestión de liderazgo. No sólo los flujos de procesos o el modo de investigación y desarrollo del producto cambian fundamentalmente, sino que las reglas de aprendizaje y cambios organizacionales deben adaptarse a la nueva realidad. La cultura corporativa se convierte en el factor decisivo para el éxito, y eso es exactamente lo que se ha entendido en estas empresas.
  2. Luego está el segundo grupo que dice: “Ya pues, no nos molesten con estas cosas de la disrupción. ¡Se trata de innovación, y lo hemos estado haciendo durante años!”
  3. Y luego está el tercer grupo que no sabe exactamente lo que está pasando, y tal vez ni siquiera pretende saberlo muy precisamente. Lees algún libro acerca de los grandes actores digitales y quizás asistes a una u otra conferencia o webinar al respecto. Sin embargo, en la mayoría de los casos el posterior aprendizaje se reduce a la afirmación: “Eso fue interesante, pero finalmente nada para nosotros”. Y luego se explica y argumenta con precisión, por qué todo esto no es factible y/o necesario en la propia organización, mientras que en otros lugares la pregunta es: “¿Por qué no lo hemos hecho ya?”

Lo veo de esta manera: el último grupo está mental y culturalmente detenido en el pasado, el segundo grupo en el presente, el primer grupo en el futuro. Y mientras los estancados en el pasado pronto estarán “listos para la foto” para su término de giro o quiebra, los del presente, es decir miembros del segundo grupo, tienen un gran problema y desafío por delante.

Crecen los hongos y el musgo

El problema es la autocomplacencia. Los pedidos fluyen bien, las máquinas están funcionando a capacidad completa, la demanda está ahí y no disminuye. Y con el mejoramiento y la modernización continua e inteligente, muchas empresas llegan bastante lejos o se mantienen bastante bien y con la cabeza afuera del agua.

Sin embargo, eso no debería impedirnos ver que en muchas empresas su presente ya ha pasado de su fecha de caducidad. Me quedo con la afirmación de un buen amigo: “En Chile, la fortaleza de su pequeña pero estable economía muestra signos de estar muy expuesta a la intemperie.” Los hongos y el musgo está creciendo en los balances de Codelco, varias salmoneras y muchas otras grandes empresas productivas. Empresas de servicios también lo están viviendo como en la banca y telefonía, paradójicamente incluidos los canales de televisión abierta, quienes salvo Mega que reaccionó tarde, pero lo hizo, hoy realizan intentos inertes por volver a conectarse con la evolución mundial de las comunicaciones y regresar a cifras azules.

Internacionalmente, sólo algunos ejemplos de grandes que sucumbieron por no reaccionar a tiempo: Polaroid, Alta Vista, Kodak y Blockbuster, Nokia pasó de líder desplazando entonces a Motorola y Blackberry, a ser irrelevante con la irrupción de “smartphones”. Esto no sólo se aplica a los gigantes industriales, sino en general. La digitalización está cambiando radicalmente los mercados y a una velocidad vertiginosa. El éxito repentino ya no cuenta.

Todavía puedo recordar un evento unos 10 años atrás, en la institución educacional en la que me tocó liderar grandes transformaciones, en ese caso, las digitales no eran prioridad ya que habían otras más básicas. Sin embargo, en ese evento sí tocamos el tema y uno de los directivos académicos manifestó de manera burlona: “¡Sí, claro, y mañana los profesores asistirán a realizar la clase desde sus casas vía Internet!” Causó gracias a algunos. A mi y a otros cuantos no. El tiempo está confirmado una evolución distinta en varios países desarrollados, es decir, en la dirección que nosotros habíamos señalizado, ya que – entre otros factores – la escasez de realmente buenos pedagogos amerita cambiar las formas de aprendizaje. Pero no soy pedagogo y por ende, no calificaba para ellos en esos temas. Mejor ni les cuento lo que me respondió Robert Kaplan cuando le pregunté acerca de sus experiencias con docentes en la implementación de Balanced Scorecards… El cuestionamiento y la reflexión que ponen a prueba el status quo y crean algo nuevo, no estaba en la visión de ese y la mayoría de los directivos pedagógicos de esa corporación educacional, probablemente aún es así en la generalidad de los docentes escolares en la mayoría de las latitudes, ya que esto no es privativo de Chile. Acá, el foco aún está en temas demasiados básicos y profesores demandando algo, que en el futuro será parte de la obsolescencia. Los vuelcos que tendrá la educación escolar en el mundo en los próximos años, aquí en Chile y en lo esencial, ni nos damos por enterados, ya que en parte aún seguimos formando personas con capacidades útiles para el siglo XIX. 

Aquí les recomiendo este Ted-Talk de aprox. 17 minutos acerca de la obsolescencia de la escuela del siglo XX de Sugata Mitra. Ver video aquí

Si enganchan con la exposición de Sugata Mitra y el tema de auto-organización, también les sugiero el siguiente artículo, que bastante corto: La Ignición de los Procesos de Aprendizaje y Autoorganización

Asimismo, ya le sucedió a grandes cadenas de hoteles, donde la disrupción fue dejada en manos de “un aparecido”, llamado AirBnB. El resultado: desde su fundación en el año 2008, la plataforma ha organizado mucho más de 320 millones de alojamientos en más de 80.000 ciudades. Por otra parte, cuando un famoso rapero y productor de HipHop fue consultado en el Foro Económico Mundial en Davos, acerca de lo que podían aprender los economistas de mundo de negocios de la música, se limitó a responder: “mi lección es: su lugar no está garantizado”. ¡Y cuántos creyeron en la vida eterna de los discos de vinilo (independiente de su renacimiento a nivel boutique), CDs, DVDs y cintas de video, máquinas de escribir, calculadoras, telefonía fija, y periódicos impresos que también están muriendo…

Los patrimonios de ayer y de hoy se disipan constantemente. No hay vudú, no hay malicia en la historia y no hay magia. Se llama disrupción. ¡Tu lugar no está garantizado!

La transformación digital no tiene éxito con un accionismo reactivo o con estrategias de fuego rápido o con una escopeta, disparando al voleo. Más bien, comienza con la propia manera de pensar, reflexionar y decidir. Esa nueva estrategia debe integrar la apertura, la agilidad y la adaptabilidad, y percibir muy cuidadosamente los cambios en el mundo, sin racionalizarlos a cero ni apaciguarlos. Porque cada vez que la tasa de cambio y renovación dentro de la empresa es más baja que en el mercado, se vuelve fatal. Es decir, lógicamente, es sólo cuestión de tiempo, hasta que el hoy se haya convertido en ayer y esa empresa esté fuera de carrera.

Todavía existe la oportunidad de arremangarse y probar valiente y estratégicamente cosas nuevas. ¡Pero la ventana de tiempo se cierra!

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