Introvertidos y su Autoestima

¡Cómo reacciona alguien ante una situación particular, cómo interactúa con las personas, dan señales si una persona es más bien extrovertida o introvertida! Ninguno es mejor. Ambas naturalezas de personalidad poseen sus fortalezas y debilidades.

Muchas personas que no se sienten seguras de sí mismas son introvertidas en lugar de extrovertidas. Y créeme, que si un introvertido aprende a mover sólo un poco la aguja hacia la extroversión, generalmente es capaz de potenciar más habilidades que la persona extrovertida de origen. Para ello, es necesario que reconozca y practique cómo hacer valer las cualidades propias de las introversión, sobre todo en aquellas situaciones que les resultan incómodas como p.ej. un conflicto cara a cara con otra persona, así como insalvables como hablar ante una gran audiencia (¡uf, que vergüenza!).

Si un introvertido – que no es lo mismo que ser tímido – entra sin conocer a nadie en un entorno lleno de extrovertidos puede llegar a pasarlo mal, muy mal, porque la introversión es una gran desconocida y, lo que es peor, muchas veces está muy mal vista. La solución para los introvertidos no pasa por esforzarse en ser como los extrovertidos, sino conocer sus herramientas innatas para entablar una comunicación eficaz y alcanzar todo tipo de objetivos en sus vidas. Es decir, está mucho más relacionada con el descubrir su identidad, y no tanto con el desarrollo de habilidades de comunicación pretendidamente perfectas.

Existen muchos estereotipos acerca de las definiciones de introvertido y extrovertido, algunas bien “friki”, sin embargo, me parece que la más sensata se la escuché a la experta en el tema “Intros y Extros”, la Dr. Sylvia Löhken, lo que me hizo sentido por los muchos casos que conozco. Yo mismo, en el fondo soy un introvertido no extremo, que a lo largo de la vida aprendió a utilizar herramientas de extrovertido y llegar incluso a pasar como tal. Sin embargo, es por lo mismo que frecuentemente necesito mis bien extendidos espacios de reflexión solitarios, salirme de la vorágine y la vida social intensa, características muy típicas de los introvertidos.

Sylvia Löhken postula, que existen dos grandes diferencias entre una persona introvertida y una extrovertida: en primer lugar, los introvertidos reciben una sobredosis de estímulos y son más sensibles al medio externo, ya que son “más para adentro” y poseen una alta actividad mental. El procesar todo eso, lleva al cansancio excesivo pero muchas veces asociado a la falta de sueño, ansiedad por no poder “desconectarse” y en la soledad encuentran la manera de “cargar baterías”. Mientras tanto, las personas más extrovertidas, utilizan este bombardeo de estímulos como energía para desarrollarse. La segunda diferencia esencial, es que los introvertidos buscan más seguridad y minimizar riesgos, lo que los hace tomar otro tipo de decisiones en sus acciones y comportamiento. Los extrovertidos, o quienes han movido la aguja en esa dirección, están dispuestos a asumir más riesgo y definitivamente temen menos a la exposición.

Cito textual a Sylvia Löhken: Hay un ámbito especialmente interesante en el campo de la introversión-extroversión: la fisiología del cerebro. Los estudios realizados a partir de la década de 1990 dejan claro, que en varias zonas del sistema nervioso central el continuo introvertido-extrovertido no es sólo un supuesto  psicológico, sino una realidad biológica. Es decir: nuestras personalidades y acciones están regidas por aspectos fisiológicos del cerebro. No obstante, no podemos concluir que “tengamos” que comunicarnos o actuar de un modo en concreto. Sencillamente, las características fisiológicas llevan a conclusiones sobre nuestras fortalezas e inclinaciones.

Debido a estas diferencias, los introvertidos prefieren la tranquilidad, son cuidadosos y como ya mencioné, no les gusta la sobreestimulación y adicionalmente piensan mucho, no demás como le escuché a alguien que me lo decía con afecto. Hay 10 fortalezas que se basan en estas diferencias cerebrales arriba mencionadas: prudencia, centrarse en lo sustancial, concentración, saber escuchar, calma, pensamiento analítico, independencia, perseverancia, preferencia por escribir en vez de hablar y empatía. Pero no hay luz sin sombra: las mismas diferencias biológicas crean otros 10 típicos “cuellos de botella” introvertidos: miedo, demasiada atención al detalle, no llevan bien el exceso de estimulación, pasividad, evasión, ser excesivamente cerebrales, autoengaño, fijación, evitar el contacto y evitar el conflicto.

El proceso de ayuda para introvertidos, en esencia consiste en tres pasos:

1. Clarificar qué es verdaderamente tan importante para la persona, para que compense el dolor y esfuerzo?  Si algo no vale la pena, probablemente no lo realizará. 

2. ¿Qué nuevo hábito puede llevarte allí? Como la tenacidad también es una fortaleza introvertida, las personas calladas generalmente son muy buenas para crear nuevos hábitos.

3. ¿Dónde hay oportunidades para practicar sin exponerse demasiado? 

El ser humano es de naturaleza adaptativa. Cada cual caminará hacia un lado u otro de la senda introvertido-extrovertido durante su vida, aunque partiendo con mayor o menor ventaja respecto al equilibrado centro.

Este tema es parte de algunos de los Coaching Intensivo que realizo, así como del Taller Autoconfianza en el Trabajo

Deja un comentario