Las Cumbres y el Sentido de la Evolución

Lo que creas que es llegar a la cumbre, en realidad es sólo un escalón. Pero en los escalones de esas montañas, aprendes a soportar la adversidad como la altura, el viento helado, la humedad y el calor, pero mucho más que lo anterior, frente a esa inmensidad en el sentido de la evolución que se puede enfrentar en la cumbre, cobra aún más sentido una de las reflexiones de Teilhard de Chardin: “Nada vale la pena de ser encontrado sino lo que jamás ha existido aún”.  

No sólo la vida, la familia, el trabajo, la pareja, sino también el pensamiento (espíritu) están involucrados en el proceso de la evolución. De ahí que es necesario atribuirle a dicho proceso un sentido. Es así como en el sentido de la evolución, se tiende hacia el logro de mayores niveles de complejidad y, a la vez, al logro de mayores niveles de conciencia. Los problemas sociales del aislamiento y de la marginalización, son así grandes inhibidores de la evolución, ya que la evolución requiere una unificación del sentido. Ningún futuro evolutivo aguarda a la persona si no es en asociación con los demás.

Pues bien, esta mirada más filosófica también la puedo conectar con un comentario (no menos reflexivo) que leí hoy en Facebook de Juan Francisco García McVicar, en donde él escribía sin ninguna animosidad agresiva o pesimista que “la economía debería enfocarse en medir la felicidad y calidad de vida, centrarse en las personas, no en productos. Medir crecimiento y plantearlo como objetivos nos está destruyendo como sociedad”. 

Sin duda ello me hizo mucho sentido, ya que está en sintonía con la mirada estratégica de la ESC©  con la cual he intentado “evangelizar” hace más de dos décadas y acerca de la cual, en este blog existen muchos comentarios y referencias.

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