Colegios particulares pagados y Estrategia
Muchos directorios o consejos directivos de colegios particulares pagados en Chile (también en otros países de América Latina) creen que deben mejorar su estrategia…
¡Tras algunas conversaciones y una evaluación preliminar, en muchos casos rápidamente queda claro que no tienen estrategia alguna!
La presión y las crisis internas aumentan y afectan la convivencia escolar desde distintos frentes, en temas que en el pasado relativamente reciente no constituían un tema de gran preocupación.
¿Por qué muchos colegios se enfrentan a esta necesidad de pensar en un plan estratégico, el que posea un alcance mucho más profundo que el PEI (proyecto educativo institucional)?
En un popurrí de temas, los crecientes cambios del entorno son galopantes, como por ejemplo:
- Mayores regulaciones e intenciones de control por parte del estado (tema “compliance”).
- Desde diversas aristas, presiones ejercidas por algunos padres y apoderados (resultados académicos, convivencia, admisión, salidas pedagógicas de alumnos, oferta de extraprogramáticas, costos de la colegiatura, bullying, integración, drogas y alcohol, etc.), con la intención de tomar influencia en lo educativo y administrativo. Los colegios no son siempre capaces de aplicar el RIE (Reglamento Interno Escolar) y comunicar eficazmente, con el consiguiente efecto boomerang.
- Crecientes problemas psicosociales de los alumnos, en su mayoría por causas exógenas al establecimiento educacional, aunque el colegio debe lidiar con una buena parte de los efectos y, muchas veces, las responsabilidades.
- Dificultades internas para dar cumplimiento administrativo a las necesidades viables de clientes internos pedagógicos.
- Ausencia de conceptos de largo plazo en los procesos de selección y contratación de personal, así como estrategias de posicionamiento en el mercado laboral.
- Poca existencia y por ende, déficit de visibilidad y consciencia de muchos procesos internos claves, sean pedagógicos, administrativos o mixtos.
- Aumentos de cargas y responsabilidades en las jefaturas de curso, sin que siempre se realicen los perfeccionamientos necesarios para que adquieran las nuevas competencias que se requieren para la complejidad presente.
- Resistencia de muchos colaboradores durante la introducción de un sistema de gestión del desempeño eficaz para docentes e incluso para administrativos.
- La lista puede proseguir…

Poseer una estrategia escolar significa centrar todas las fuerzas y recursos en un objetivo estratégico medular (por lo general, la misión, visión y valores), así como de los diversos objetivos estratégicos que deberán generarse a partir de lo anterior (el PEI es solo uno de ellos). Estos objetivos tendrán que ser asociados a iniciativas, planes de acción, proyectos y, por supuesto, utilizando métricas como OKR (resultados claves específicos para medir el progreso en el camino hacia el cumplimiento de los objetivos estratégicos) y, eventualmente, algunos KPI (indicadores clave de rendimiento).
A diferencia de los grandes consorcios, el aplicar una metodología estratégica que sea realmente flexible es clave para los colegios. Generalmente no existe mucha cultura de gestión estratégica en el ámbito escolar, por lo que su impacto cultural podría resultar complejo. Cuando la metodología es demasiado rígida, contribuye a que la ejecución de dichos planes estratégicos quede empantanada en la resistencia interna per se, o bien, a que no tenga sentido para los colaboradores, con la consiguiente falta de motivación.
Para el éxito futuro de los colegios particulares pagados, es muy recomendable lograr el acompañamiento por especialistas con conocimiento cabal del tema colegios (gobierno, gestión, organización) y, a la vez, con competencias en el apoyo en el logro de una planificación y gestión estratégica flexible:
- Lograr implementar un plan estratégico flexible, consensuado entre directorio, rectoría, gerencia o dirección ejecutiva, así como representantes idóneos de los colaboradores..
- Generar claridad y transparencia acerca de la gobernanza (mucho más allá de lo legal), incluyendo políticas y principios rectores corporativos o fundacionales que realmente se vivan y no sean solo letra muerta.
De lo contrario las crisis y problemas permanentes persistirán o volverán en el corto plazo, ya que, estratégicamente hablando, en muchos colegios se pierde el foco y cada equipo termina trabajando en lo que cada uno considera más relevante, sin una visión de largo plazo que sea sistémica, cooperativa y colaborativa.
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