
Lo que es yo, volveré a África, pero creo que la siguiente vez debiera ser partes de Kenia y Tanzania. Ya veremos.
Por último un comentario más analítico: llegamos con varias buenas impresiones de Sudáfrica, más allá de los animales y la natura. A pesar de que ese país no es desarrollado, sino «en vías de…» (algo que en Chile poco a poco estamos haciendo cada vez menos), existe una diferencia abismal, al menos con el santiaguino medio: la cordialidad y el respeto por el otro, en el día a día y eso, se nota p.ej. en la manera de manejar, en la atención en todo tipo de comercio y servicio, hasta el banderillero en los cortes de carretera son alegres y te saludan cordialmente. La otra diferencia gigante, es la limpieza de las ciudades, de las carreteras, de la playa, de los parques… Reconozcamos, los chilenos somos un pueblo cochino y el basural se encuentra por doquier. Pero la mayor de las diferencias, es la capacidad de sobreponerse a una historia política y social durísima, de la cual sólo han pasado 25 años y en verdad, no existe esa beligerancia y sed de venganza que seguimos viendo en ciertos sectores en Chile. Sólo se los quería comentar, para la reflexión individual.

