¿A quién no le gustaría convencer a su interlocutor de que tiene razón? Pero en la mayoría de los casos, tú no podrás lograrlo con mejor resultado del que lograría tu contraparte. ¡Solo hay que escuchar en Chile muchas de las discusiones en temas de política contingente e histórica, así como acerca de los cambiantes valores en distintos sectores de la sociedad! Frecuentemente se transforma en un diálogo de sordos. En lugar de eso, ponte como objetivo averiguar por qué la otra persona no está de acuerdo contigo. ¡Esto puede conducir a una discusión justa!
Así es como funciona:
Define un objetivo de discusión unificador
Díselo también, por ejemplo, «Me parece fascinante lo diferentes que vemos las cosas. Por eso tengo mucha curiosidad por saber…». Si la otra persona se pone en modo obstinado, pregúntale, por ejemplo, «¿Estás abierto a escuchar alguna mirada nueva de mí o estás predispuesta/o a que vendrá “más de lo mismo”??». No te limites a intercambiar argumentos, habla también de las fuentes de información que utilizas. Porque a menudo son las responsables de que vean las cosas de forma diferente.
Mantente alerta para una discusión justa
Aun cuando no quiero meterme en las patas de los caballos de la psicoanalítica freudiana, solo quiero mencionar acá que nuestro cerebro humano consta de tres partes: el instinto, que está orientado a la acción («¿atacar o huir?» – «yo»), el sistema límbico, que tiene que ver con las emociones y la pertenencia («nosotros»), y el pensamiento lógico («ello»). A los tres se dirigen palabras diferentes.
Palabras típicas que activan tus instintos: Peligro, crisis, debilidad, explotar, coaccionar, corromper (negativas), así como fuerza, victoria, garantía, salvar, defender, aguantar, decidido (positivas).
Palabras típicas que activan tu sistema límbico: ridículo, injusto, superficial, aislado, hipócrita (negativo) y comunidad, familia, cooperar, inspirar, juntos, humano (positivo).
Palabras típicas del intelecto: posibilidad, método, teoría, análisis, datos, empírico, calcular.
Presta atención a la elección de palabras de la otra persona. Si únicamente se dirige a una de las tres partes del cerebro, ¡te están manipulando! Parece que a tu interlocutor no le interesa una discusión justa. Puedes defenderte de ello volviendo a poner en juego las otras dos áreas y utilizando conscientemente las palabras adecuadas.
Evita entrar en lo personal
Si te atacan como persona, pide volver al plano de los hechos: «Creo que el cambio de tema de la mejora de las ganancias a mi estado de ánimo es inapropiado. ¿Qué habla en contra de mi argumento que …?». Si quieres motivar a tu interlocutor para que adopte un tono de voz más moderado, señala que te resulta difícil escuchar si es demasiado alto para ti. ¿Te das cuenta de que la otra persona se siente ofendida? Diferencia a la persona de su postura: «No te cuestiono a ti, sino la conclusión de que…».
Desacredita los argumentos falsos
Aquí tienes 3 trampas habituales, y cómo evitarlas:
Alternativas falsas: Tu interlocutor te pregunta si te gustaría dejar entrar en el país a tantos inmigrantes como quisieras, y a su vez argumenta a favor de abrir aún más las fronteras, ya que coincide con la postura “Uno de los problemas en Chile es que hay muchos chilenos. ¡Bienvenidos, inmigrantes!”. Tu respuesta: «En mi opinión, hay muchas etapas intermedias diferentes entre una apertura total y un cierre total de las fronteras, por ejemplo…»
Términos abstractos: «También estás a favor de un salario justo, ¿verdad?». Si preguntas qué significa esto en términos concretos, podrás defenderte fácilmente contra la interpelación.
Argumento mayoritario: Hasta los niños lo dominan («Todo el mundo puede…»). En el mundo adulto, se dice entonces: «Nadie duda de que …». – «La mayoría de los votantes quieren …» Tu respuesta: «El número de personas que están a favor no dice nada sobre lo correcto o incorrecto de una decisión».
Cambia el nivel
«De todas formas, allí arriba hacen lo que quieren», se suele decir con resignación. No es solamente cuando el debate ha llegado a este punto cuando debes abordar también el nivel de las opciones personales de acción. ¿Qué puedes hacer tú y tu interlocutor a través de su propio comportamiento de consumo para ayudar a Chile a alcanzar sus objetivos de reducción de CO₂? ¿Qué contribución puedes hacer personalmente a la integración de los inmigrantes legales que ya viven aquí?
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