
Para mí es un reencuentro con algunos pocos lugares por esos lares, que conocí hace mucho tiempo atrás, pero que fueron una mínima fracción de lo que conoceremos en esta ocasión. Para Christi en cambio, es su primera visita a una parte de lo más extremo austral de Chile y Argentina, un viaje largamente anhelado por ella (y por mí también…). Será toda una aventura, sobre todo, porque hay algunas actividades algo más «movidas» en el programa. ¿Si no las hacemos ahora…cuándo? Aparte de las actividades, será un largo viaje por mar y tierra, de sorpresas, imprevistos y de puro pensar y tratar de imaginarse lo que viene, la adrenalina, la expectativa, la impaciencia se apoderan de algo que podría llamarse motivación.
Es así que en un confiable Toyota Prado, revisado mecánica y electrónicamente por nuestro amigo Willy de la Barrera, así como equipados para salir del paso ante un desperfecto, partimos rumbo a Concepción, nuestra primera parada. Sí, una parada de los afectos. Efectivamente, en el camino al sur extremo, realizamos una parada por algunos días en Concepción, donde nuestros queridísimos amigos Claudia Presta y Marcel Didier, quienes como siempre, grandes y afectuosos anfitriones, nos llevaron a visitar Dichato, Coronel y Lota. Obviamente compartimos con ellos en su casa, siempre buena compañía, conversación, esta vez muchas muchas risas, cocina y bebida, de esas y de las otras también. ¡Para la partida, una magnífica manera de cargar las baterías emocionales! Siguiente parada: Puerto Montt.

