Los “Tipps” ayudan poco…

¡Mi experiencia a lo largo de más de 30 años en cargos gerenciales, me ha demostrado que los “tipps”, o si prefieres llamarlos indicios, consejos o datos, ayudan muy poco, incluso si son muy buenos!

¡Los cambios no se producen al comprender y reconocer!

Las personas pocas veces cambian algo, porque han comprendido y reconocen que algo es de cierta manera, es decir a pesar de tomar consciencia de algo.
Tampoco es muy frecuente que lo hagan, porque sería más sabio o más razonable realizarlo de otra manera.
O porque sienten suficiente sufrimiento.

Por ello y en lo posible, en mis talleres o coaching en lo posible me abstengo de dar consejos y realizar muchas sugerencias. Especialmente, porque tampoco son tan únicos que no lo podrías haber pensado o averiguado por tu cuenta.

Para que las personas cambien cualquier cosa, debe atraparlos emocionalmente. Tiene que ponerles la piel de gallina y apretar la garganta.

¿Cómo lograrlo?

No explicar ni aconsejar, sino realizar las preguntas correctas que vayan al fondo del problema:

Si deseas resolver un problema, primero debes comprender cómo se genera:

  • Si quieres menos estrés, tienes que investigar cómo te estresas.
  • Cualquiera que se queje de falta de tiempo, debe averiguar dónde pierde el tiempo.
  • Quien no sabe decir que no, puede investigar a qué le teme.

Con ese tipo de preguntas, podemos descubrir lo medular detrás del problema.

No hablar demasiado, sino inducir a la vivencia

Los que tienen realmente un problema, tienden a profundizar en todos los detalles:

  • Relatan su historia y explican su teoría de por qué es así.
  • Otros participantes de talleres expresan sus opiniones al respecto.
  • Pero con todo esto, la experiencia me ha demostrado que nadie aprende algo nuevo, salvo el desahogo.

Porque no necesitamos muchas informaciones, sino sólo las cruciales.

No hacer desaparecer inhibiciones a través de la discusión, sino explorar los temores que hay detrás de ellos

Las personas a menudo saben cómo abordar su problema.
Pero ellos no se atreven. Por lo general, por un temor que subjetivamente parece ser fuerte, pero objetivamente insuperable.
Pero los esfuerzos de persuasión y el razonamiento sensato, generalmente traen consigo pocos resultados eficaces.

Sólo cuando logramos tener acceso al miedo subyacente, se abren nuevas puertas.

No imponer soluciones propias, sino dejar que los participantes encuentren su propio camino

Cada problema es individual.
Y está relacionado con la persona, sus actitudes y su biografía.
Es por eso que las soluciones estándar nunca funcionan. O simplemente más o menos no más.
En el coaching individual, por lo tanto, te guío al núcleo de tu problema.

Y en conjunto encontramos maneras de cómo puedes resolverlo.

“En su sitio web no encontré la típica verborrea clásica.”

Eso fue lo primero que me llamó la atención. Entonces, Sr. Gevert, también encontré interesante su camino de vida poco ortodoxo. Y luego me gustó su mensaje claro y directo. Y eso fue exactamente lo que viví posteriormente en el coaching. Después de una hora, me preguntó: “¿Qué culpa crees que necesitas enmendar o reparar?” Y estallé en lágrimas. De repente, toda mi vida estaba delante de mí.”

Enrique C., Gerente de Control Interno

No buscar culpables, sino su contribución al problema

Aquellos que hasta ahora no han podido resolver satisfactoriamente su problema más candente, a menudo buscan un culpable:

  • las personas (jefe, empleado, cliente, socio, pareja…)
  • Las circunstancias (presión competitiva, globalización, sociedad, injusticia social, discriminación, etc.).
  • A si misma/o (“no soy del tipo……”).
  • Todo lo anterior es bien humano, las personas genera los contactos para resolver su cuello de botella, pero evitan dar los pasos hacia la resolución.

Aquí es el momento de salir del modo víctima y explorar su propia contribución al problema.

Revisa también los enlaces ¿Cómo Trabajaremos? y ¡No para todas y todos!