«Proactividad»

Estoy tratando de mantener mis ojos abiertos. Y para ver lo que está pasando en mi mundo, en Chile, en mi entorno más inmediato.

Atención plena, conciencia. Tú entiendes…

Pero a veces, a pesar de ello simplemente no entiendes las cosas, o no te enteras… Y luego quedas ahí tirado, como un oso polar agotado y piensas:

«Maldita sea, no lo viste venir. De donde vino eso?
¿Qué no vi venir?

Déjame contarte…

Me gusta la palabra «proactividad».

Lo encontré por primera vez en el libro de Stephen Covey «Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva». Uno de los clásicos que – entre otros – han tenido un buen grado de influencia en mi desarrollo personal.

«Be proactive»…

La RAE lo describe así: «Que toma activamente el control y decide hacer en cada momento, anticipándose a los acontecimientos».

Extracto de Wikipedia: «El comportamiento proactivo implica actuar antes de una situación futura, en lugar de sólo reaccionar. Significa tomar el control y hacer que las cosas sucedan en lugar de simplemente ajustarse a una situación o esperar a que suceda algo. Los empleados proactivos generalmente no necesitan que se les pida que actúen, ni requieren instrucciones detalladas».


Y encuentro que ello puede llegar a ser bueno y útil cuando quiero dar forma a mi vida. Así es que para mí es una verdadera habilidad para triunfar en el mejor sentido de la palabra.

Pero ahora viene…, lo que muchas veces me desconcierta y deja tirado como el oso ya mencionado:

En algunos textos que envié en unos temas académicos en los cuales colaboro, así como en algunas reuniones que sostenido las últimas semanas, sí, efectivamente aparece un par de veces la palabra «proactividad», o la utilicé verbalmente.

Y sorprendentemente recibí seis retroalimentaciones independientes en cuatro semanas, de que ya no pueden escuchar la palabra «proactivo». Que los tiene saturados y que está demasiado manoseada o desvirtuada. Porque la palabra es usada en exceso por personajes exitistas arrogantes, coaches de eficacia cuestionable y vendedores de éxito cáusticos.

Y si alguien me escribe algo así, entonces pienso: «Bueno. opinión individual. Cada cual lo ve diferente”. Pero si cinco o más me realizan observaciones de manera seria acerca de un mismo tópico, ya los escucho con más atención.

Y después de pensarlo, tengo que decir:

¡A fin de cuenta me enojé! No con quienes me escribieron…

Todo porque hay tantos verborreicos, lenguaraces, charlatanes e incluso fantoches con cadenas de oro, quienes andan por ahí rompiendo una de mis palabras favoritas.

¡Quedé echando chispas, cruzado de cables, mosqueado y finalmente algo abatido!

¿Ya nada es sagrado?

Entonces: si uso la palabra «proactivo» en el futuro, te pido que no trates de imaginarte a los protipos de personajes ya señalados.

Solo piensa en la belleza, la sabiduría y la verdadera función de ser proactivo:

Si planificas con un poco de anticipación, simplemente mejorarás tu vida.

No te mojes porque tienes el paraguas contigo.
Ya no sientes soledad porque has hecho amigos activamente y mantenido esas amistades.
Hacer las cosas a tiempo y superarte para estar mejor en el futuro.

Y no esperes suerte ni oportunidad, sino tome el asunto en sus propias manos.

Esta es mi proactividad. Verborrea y falso exitismo no.

Así que… sólo esto quería decir…

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